Diseño de packaging de una nueva línea de snacks de coco y snacks de arroz inspirados en la gastronomía tailandesa. El objetivo era construir una identidad visual capaz de transmitir origen, sabor y personalidad desde el primer impacto en lineal, conectando con un público internacional, abierto a descubrir sabores del mundo.
El sistema gráfico se articula a partir de una arquitectura de marca clara, donde conviven dos familias de producto con tres sabores cada una. A través del color como elemento estructural, se facilita la diferenciación de variedades sin perder coherencia visual. La paleta, intensa y saturada, remite a la cocina asiática y refuerza el carácter atrevido del producto.
La tipografía y la composición del frontal garantizan alta legibilidad y jerarquía de información, priorizando el nombre del producto y el sabor, mientras que los elementos ilustrados y gráficos aportan contexto, dinamismo y un lenguaje reconocible de marca. Todo el sistema está pensado para escalar fácilmente a nuevas referencias y formatos.
El resultado es un packaging contemporáneo, expresivo y funcional, donde el diseño actúa como puente entre el origen del producto (Tailandia) y un consumidor global que busca autenticidad, sabor y diseño.